En medio del ritmo acelerado de ciudades como la Ciudad de México (CDMX), el estrés se ha vuelto parte de la vida cotidiana; sin embargo, especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) advierten que no todo el estrés es negativo y que, bien entendido, puede incluso ser útil para enfrentar los retos diarios.
El estrés es una reacción natural del cuerpo ante situaciones que percibimos como desafiantes o fuera de nuestro control, es decir, funciona como un mecanismo de defensa que nos ayuda a adaptarnos.
¿Por qué no siempre es malo?
De acuerdo con expertos de la UNAM, existen dos tipos principales:
- Eustrés (estrés positivo): es el que motiva y activa. Por ejemplo, antes de un examen, una entrevista de trabajo o un evento importante
- Distrés (estrés negativo): es el que se prolonga y genera desgaste físico y emocional
La diferencia clave está en la duración y en cómo lo enfrentamos. Cuando el estrés es breve, puede mejorar el rendimiento; cuando se vuelve constante, comienza a afectar la salud.

¿Cuándo el estrés se vuelve un problema para la salud?
El estrés deja de ser funcional cuando se mantiene por largos periodos o cuando la persona no logra recuperar su equilibrio. En ese momento, el cuerpo continúa liberando cortisol, una hormona que, en exceso, puede afectar funciones mentales.

| Dolor de cabeza o muscular |
| Problemas gastrointestinales como gastritis o colitis |
| Palpitaciones o dolor en el pecho |
| Sensación de hormigueo o debilidad |
